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España: Campeones del Mundo de fútbol 2010

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Paseo triunfal por Madrid de la Selección Española de Fútbol.

El domingo 11 de julio la selección absoluta de fútbol entró en los anales de la historia al ganar por primera vez el Campeonato Mundial de Fútbol. Sin apenas descanso para los jugadores y el cuerpo técnico volaron hacia Madrid, donde la Federación Española de Fútbol, junto con el Ayuntamiento de Madrid, el Estado central y la Monarquía les tenían reservado un baño de multitudes.

Tomamos las calles.
Lo que no mueva el deporte no lo mueve nadie, porque la pasión se lleva dentro, ni se crea ni se dirige. Se habla de cientos de miles de personas en las calles de Madrid venidas de todas partes. Tras aterrizar en Madrid-Barajas y comer algo, se dirigieron al Palacio Real, donde sus Majestades los Reyes de España y su familia les esperaba para una recepción. Llegaron en dos autobuses blancos con pegatinas de la Federación y los sponsors de la selección en el mundial de Suráfrica 2010. Estos es poco antes de las 6 de la tarde. Desde allí se dirigieron a buen ritmo al Palacio de la Moncloa, donde José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno, trabajadores y familias de estos les esperaban en una carpa preparada para el evento, con un pequeño escenario para discursos y alabanzas.

El paseo triunfal se alargaba de hora. Lo inevitable estaba al llegar. Tenía pinta de que acabaría muy tarde.

En Moncloa cambian al autobús de dos plantas sin techo, de los que te dan paseos turísticos por las ciudades. Pasando por el Arco del Triunfo enfilan la Calle Princesa, primer parón de la caravana, frente al Ministerio del Aire, la cantidad de personas congregadas no permiten el paso. Esto sería como a las 19:10h, hora en que nosotros llegábamos a Puerta Toledo, donde habíamos quedado con unas amigas para luego intentar bajar desde allí al Puente Segovia para seguir la fiesta. Ideas que uno tiene cuando cree que todo estaría organizado.

Sobre las 20:00h llegan a Plaza de España, para intentar enfilar Gran Vía. La afición apiñada impide el paso, no hay vallas para proteger el cortejo ni a los millares de personas que colapsan las calles y plazas. Apenas policía salvo la escolta del bus. 20 minutos desde Plaza de España a Plaza Callao. Eterna la bajada hasta Alcalá, colapso total. Apenas pueden llegar a Cibeles pasadas las 21h, perdí la noción de las horas. Desde casa, mi madre me iba informando de los pasos de la procesión futbolera, todavía nos quedaba mucho para verlos. Podíamos movernos tranquilamente para ir a por bebida, comida y helados. Poca bebida fría quedaba ya a las ocho, ni te cuento a las diez…

Por fin recibo la llamada de que la Selección está en Atocha, han volado desde Cibeles bajando por el Paseo del Prado, atravesando Neptuno hasta la Glorieta de Carlos V. Serían poco más de las 21:30h. Habíamos pasado por allí hacía casi 3 horas, y ya entonces Atocha era un hervidero de gente apostada en las aceras y glorietas. La marcha se había forzado y agilizado, presagiaba que el paso del cortejo sería rápido y breves las posibilidades de verlos. Enfilan la Ronda de Atocha y la de Valencia hasta la Glorieta de Embajadores. Suben por la Ronda de Toledo hasta llegar por fin hasta donde nos encontrábamos, en al entrada a la plaza de la Puerta de Toledo. Eran las 22:10h de la noche, poco más o menos, porque hacía rato no miraba el reloj, ni lo hice hasta llegar a casa, cuando la caravana llegaba por fin a sus destino, pero no adelantemos acontecimientos.

Por fin veíamos aparecer furgones de policía, escolta de la caravana, a larga distancia llega por fin el autobús de dos plantas que lleva a los futbolistas y cuerpo técnico de la Selección Campeona del Mundo!! Vuvuzelas, trompetas, cantos y vítores. Flashes, fotos y vídeos. Pasan a buen ritmo pero se distinguen sus caras rotas de cansancio. Le agradecen a la afición el recibimiento, queda claro.

Pasan la plaza de la Puerta de Toledo y empiezan a subir la Cuesta de San Francisco. Desde las 8 de la tarde la cantidad de afición en ese punto es bestial. Regados con agua y agitados por las cámaras de TV pasan la tarde y al filo de las 22:30h colapsan la caravana de los campeones. De nuevo se paran no pueden continuar. Para allá que intentamos ir, acercarnos los más posible. Imposible. Mi chica y yo nos volvemos a casa para verlos llegar a la explanada de Príncipe Pío, sobre el Puente del Rey y junto al pequeño-gran río olvidado de Madrid: el Manzanares.

Continúan poco a poco hasta la Basílica de San Francisco el Grande para tomar la Calle Bailén, bajar al túnel de la Plaza de España para girar hacia la Cuesta San Vicente, emprender el descenso rodeados de multitud de aficionados de todas las edades. Abuelos, hijos, nietos, jóvenes, mayores. Hombres y mujeres encumbrando la gloria de los campeones.

Al filo del 23:20h llegan a la explanada de Príncipe Pío y suben al escenario donde el grueso de la afición les esperaba desde primeras horas de la ardiente tarde madrileña. El río Manzanares pone distancia entre campeones, sobre el escenario, y la afición, que separada del muro del río por vallas tiene que soportar las grúas de televisión y los muros de periodistas que hombro con hombro sacan miles de instantáneas.

El Ayuntamiento marca el horario.
Una vez más, sin respeto por nada ni nadie, el espectáculo exprés de la Selección sobre el escenario del Manzanares acaba al filo de la medianoche. El Ayuntamiento no permite espectáculos pasada esta hora. Ni una Copa del Mundo consigue cambiar estas decisiones.

Pepe Reina, speaker oficial de los festejos de la Selección de Fútbol, presenta de forma simpática uno a uno a cada jugador de la selección. Agradecimientos, pocos bailes y a cenar. Los chavales están rotos, cansados, hechos polvo. Se les nota y se les entiende. Se les ha sometido a una celebración forzada, donde no se ha concedido el justo premio al heroico hecho: un justo recibimiento de autoridades, una cena tranquila entre amigos y familiares y solo al día después una celebración multitudinaria con toda la afición y la fuerza que una Copa del Mundo podría haber dado para una entrega total.

Mis valoraciones.
El recorrido manifiestamente largo. Difícil permitir a la afición verlos si no se controlan el paso de la caravana por las fuerzas del órden. Protección civil, policía y ayuntamiento llamando al pueblo que no se acerquen al centro de ninguna de las maneras, cuanto menos a Príncipe Pío. Y esto lo decían a las 19:30h, demasiado tarde.

Policía? Calles cortadas por la marea humana. Agentes de Movilidad, los que regulan el tráfico asisten como un aficionado más. A las 20h no queda ya ninguno en al calle, las grúas que esperaban hacer su trabajo para retirar vehículos, se largan, desaparecen. Samur, dónde se han ido? Suponemos que a otros puntos más peligrosos.

No hubo avalanchas. No paso nada porque no ocurrió, no porque quienes tienen que regular estas situaciones y protegernos casi de nosotros mismos no hicieron nada, no estaban para hacerlo. Ya vendrán a decir que ha sido un éxito del cuerpo de seguridad del estado, ya…

La afición, de nuevo: incomensurable.

La Selección: un ejemplo de juventud y trabajo en grupo.

La Copa del Mundo: un sueño largamente anhelado, por fin conseguido.

Larga vida a las emociones humanas. SaludoX

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